A diario vivimos con las prisas, vamos de aquí para allá, de casa al trabajo y del trabajo a casa… ¿te has parado un ratito en casa o en tu lugar de trabajo, para observar tu espacio y sentirlo?… Hoy estás de suerte y si quieres vamos a acompañarte y realizaremos un pequeño experimento.

Elige la habitación que quieras, prepara una silla o aprovecha un asiento que haya en ese lugar. Siéntate de forma erguida con la espalda recta, siendo consciente de cómo tus piés se apoyan en el suelo, coloca tus manos sobre las piernas con las palmas hacia arriba, cierra tus ojos y simplemente respira, tómate unos minutos para relajarte y notarás como tu respiración se vuelve más suave, una vez que estés relajado, despacio abre tus ojos, lentamente… aquí empieza nuestro juego…

Simplemente, OBSERVA… los muebles, los colores, los objetos…sé sincer@ contigo mism@… confía en tu intuición y mira esa habitación con los ojos del corazón, desde el sentir más profundo, te sorprenderá el resultado… habrá zonas desordenadas, con objetos que no te gustan o te fijarás en un rincón que te parece muy confortable, las sensaciones pueden ser de lo más variopintas, pero ten claro, que tú eres el mejor testador de espacios para tí…

La Clave: retirar lo que no te gusta, despejar el espacio que consideras que está aglomerado, dar protagonismo a lo que te encanta, regalar lo que no usas o no te gusta (otra persona podrá aprovecharlo), ese color que no te llama…cámbialo, resiente qué te transmiten las cosas que hay en tu casa y anota tus sensaciones… te llevarás una grata sorpresa, jamás tengas miedo al cambio, recuerda que seguro que todo irá a mejor y “que Menos es Más”, es nuestra máxima a la hora de decorar, cambiando el color de las paredes y pequeños toques en la decoración, tu entorno puede cambiar de forma espectacular!.

Importante: recuerda que los muebles, los cuadros, todos y cada uno de los objetos que tú no hayas elegido, por más que los hayas heredado, te los hayan regalado, tú decides si te los quedas o les das otra oportunidad en otro lugar que no sea tu casa… ¿porqué?… porque generalmente cualquier objeto se carga con la memoria de las personas que lo han usado, o con la memoria del lugar o con las intenciones de la persona que te lo ha regalado y finalmente pueden transmitirnos una energía que nos debilita o todo lo contrario… ¿Y qué podemos hacer?… Primero, tomar conciencia de ese objeto, luego con el mismo método que hemos usado anteriormente y tras una pequeña relajación para conectar con nuestra intuición, observamos el objeto y nos quedamos con las sensaciones que nos transmite… Alegría, tristeza, enfado, etc… obsérvalo con los ojos del corazón y no temas, piensa que quieres hacer con él, conservarlo dándole tu energía, renovándolo, dándole otra vida, en la consciencia de hacer tuyo ese objeto con la energía que tú definas o simplemente entendiendo que no forma parte de tu vida y que al sacarlo de casa sentirás un gran alivio. Una prueba maravillosa para finalmente definirte es: tapar el objeto con una tela y observar durante el día si su presencia la echas en falta o agradeces que esté tapado… te sorprendería ver y sentir los cambios que se producen con estos pequeños experimentos.

El principal objetivo de éste ejercicio es “La Toma de Consciencia” de los objetos que nos rodean y que para armonizar tu espacio, lo primero que debemos hacer es tomar consciencia, decidir qué objeto se queda y qué objeto tendrá otra nueva vida fuera de nuestro espacio, sencillo a la vez que complicado… te darás cuenta del apego que le tenemos a determinadas cosas y de que hay veces que existe una relación amor-odio con algún mueble o cuadro… no lo pienses más… sólo resiéntelo y déjate guiar por tu intuición, que es aquella que hace que te duela la barriga en alguna ocasión cuando no le has hecho caso y entonces piensas… tenía que haber confiado en “ella”…

Te invitamos a probar… y si quieres luego nos cuentas que tal te ha ido. Verás qué maravilla!!!